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martes 21 de julio de 2009

LA MENTE:NUESTRO CAMPO DE BATALLA II


Recuerde lo que dijo Pablo en Colosenses 2:8: “Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo”. A fin de hacer esto, tenemos que trabajar para construir un fuerte filtro mental que compare constantemente lo que vemos, oímos y leemos con la verdad de la palabra de Dios. Tenemos que interactuar con la televisión, las películas, los periódicos y las revistas, identificando aquellas cosas que contradicen la verdad que Dios ya nos ha dado. Debemos sentirnos libres para hacer anotaciones en los márgenes de los libros, especialmente cuando encontramos basura en ellos. Tenemos que recordar que tanto el sistema del mundo como nuestro adversario, el diablo, trabajan continuamente para derribar lo que es bueno y verdadero, y erigen falsos argumentos y pretensiones que se levantan contra el conocimiento de Dios. Para que podamos llevar cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo (ver 2 Corintios 10:4, 5). Mezclando metáforas, tenemos que poner en uso nuestros filtros de basura para no ser esponjas que todo lo recibe.

«No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento»; en otras palabras: «No esperéis que yo os guíe en la forma en que vosotros guiáis a los caballos o a las mulas, porque vosotros no sois ni lo uno ni lo otro. Tenéis entendimiento» Salmo 32:9

«Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar» (1 Co. 14:20).
El uso correcto de nuestra mente produce tres beneficios.
En primer lugar, glorificar a nuestro Creador. Siendo nuestro Creador un Dios racional que nos hizo seres racionales a su imagen y semejanza, y habiéndonos dado en la naturaleza y en las Escrituras una revelación racional, espera que usemos nuestra mente para estudiar su revelación. . Por esto, un uso correcto de nuestra mente glorifica a nuestro Creador.En segundo lugar, enriquece nuestra vida cristiana. No estoy hablando de la educación, la cultura y el arte, que enriquecen la calidad de nuestra vida humana; estoy hablando de nuestro discipulado cristiano. Ningún área del discipulado es posible sin el uso de nuestra mente. Alabar es amar a Dios con todo nuestro ser, incluso con nuestra mente. La fe es una confianza razonable y otro ejemplo de la manera en que Dios nos guía.En tercer lugar, fortalece nuestro testimonio evangelístico. Con frecuencia nos preguntamos: ¿por qué unos no aceptan a Jesucristo? Podríamos dar muchas razones, pero hay una acerca de la cual no pensamos lo suficiente: Ellos perciben que nuestro evangelio es trivial, no les parece suficientemente amplio como para relacionarse con la vida real. Tenemos que recordar cómo evangelizaban los apóstoles, razonaban con la gente y basándose en las Escrituras muchos fueron persuadidos.Conclusión: Es necesario estudiar la palabra de Dios para poder tener victoria en este campo de batalla. Entreguémosle toda nuestra mente a Dios. Un cristiano, debe ganar en este campo. Debemos recordar nuestro llamado como cristianos al doble-escuchar. Es decir, la mente cristiana estará atenta a la revelación de Dios para tener una perspectiva realista y teocéntrica de la vida, y estará atenta al mundo para poder saber actuar concretamente en la historia haciendo el bien y combatiendo el mal. Una mente cristiana no se ocupa solamente de Dios, sin reconocer e involucrarse en la realidad humana, no es escapista. Una mente cristiana tampoco se fija solamente en el mundo de los hombres, ni trata de interpretarlos y cambiarlos a partir de una perspectiva y recursos netamente humanos. No es ni optimista sin fundamento, ni pesimista sin esperanza. La mente cristiana tiene que escuchar a Dios y al mundo que le rodea.Esta tarea de formar una mente cristiana que escucha a Dios y al mundo no es tarea de cristianos solitarios. Es más bien una tarea que requiere de una comunidad cristiana en conjunto. La Iglesia ha de ser, en la práctica, una «comunidad hermenéutica». Parte de la tarea de la Iglesia es escuchar la Palabra de Dios juntos para descubrir la mente de Dios, y escuchar juntos la realidad actual para entender lo que está sucediendo. Es en este «doble-escuchar» a la Palabra y al mundo, y en compañía e interacción con otros miembros de la Iglesia de Dios, que se nos va desarrollando una mente cristiana. Que Dios nos conceda gracia para esforzarnos en pensar como cristianos.
Pido disculpas a los autores de estas letras, porque recopile de dos lecturas que hice en dos blogs, por no poner los enlaces a estas entradas ya que erroneamente borre el word que tenia guardado con las direcciones dándome cuenta de ello días más tarde y no recuerdo la ruta que seguí hasta encontrarme con esto tan bello e ideficador para mi persona por lo cual quise compartirlo con todos ustedes.
reconozco publicamente no ser la autora de estos escritos y pido a Dios bendiga a quienes las hicieron y espero volver a encontrarlos en mis visitas virtuales. Si alguien sabe la dirección de estos temas, favor hacermelos saber.
Gracias y muchas bendiciones para este día.

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